sábado, 6 de diciembre de 2008

Planes fallidos

Llevo una racha bastante seguidita planes fallidos, P.F., y ando un poco preocupada por mi mala suerte. Los P.F. han sido una constante en mi vida desde hace unos años, aunque últimamente me mantenía alejada de ellos, los venía venir y decía NO a cualquier supuesto P.F.
El primero tuvo lugar hace un par de semanas. Ev, Jul y yo montamos un dispositivo casi perfecto para ir a comprar a la fábrica de Mango de Parets del Vallès, donde durante unos días reventaban los precios y lo más caro te salía por diez euros. Bautizamos la operación como The Mango Experience y cuidamos hasta el último detalle. Ev ponía el coche, yo hacía bocadillos, llevábamos falda para cambiarnos en la cola y sacamos dinero en efectivo. Ese jueves salimos dos horas antes de que abrieran y a las ocho menos cuarto ya estábamos allí felices y exaltadas... hasta que nos topamos con un cartel que anunciaba que el mercadillo de Mango se había acabado el día anterior. Nuestro gozo en un pozo.
El segundo P.F. fue esta semana con Hel y Jul, un clásico en mis P.F. Resulta que a través de internet descubrimos que había un grupo de gente que se reunía por el barrio cada miércoles para hablar idiomas en un bar, más información aquí. A nosotras nos pareció un plan fantástico, así que allí nos plantamos. Una vez en el bar, nos encontramos con dos chicos y el organizador. Los chicos eran de aquí y aburrían hasta a las piedras y el organizador era un imbécil. Pagamos diez euros por una bebida y un par de croquetas, casi no hablamos idiomas y nos fuimos para casa. Nuestro gozo en un pozo, again.
Estos son los dos ejemplos más escandalosos de P.F. pero he tenido algunos más, casi siempre de noche y con Rak de acompañante, pero eso ya eso otro tema.
En la foto, Mel y yo en un momento de nuestro periplo por la Toscana el fin de semana pasado. Eso no fue un P.F., todo lo contrario.

2 comentarios:

Noe dijo...

Me encanta esa foto, muy representativa del viaje

Hel dijo...

Myran, tienes un poco oxidado el detector de P.F. ¿Por qué motivo? ¿Será que últimamente ya no lo necesitas tanto como en el pasado? El caso es que los P.F. acechan en cualquier esquina, y esperan cualquier distracción para joderte el día. No bajes la guardia.