Resulta que ha llegado el momento y Pe ha aparecido arrastrándose como un gusano. Desde el día de la ruptura yo sabía que esto pasaría. Todo comenzó con mensajitos preguntándome por mi piso, preocupándose por mi salud y pidiéndome indulto. Mensajes patéticos y llenos de faltas de ortografía, que algunas de vosotras habéis podido leer.
Luego llegaron las llamadas, que yo ignoré. Hasta que le llamé. Hablamos un buen rato de todo y de nada. Mi chulería e ironía innatas se multiplicaron por diez y, como es tan tonto, me fue muy fácil hacerle llorar, que era mi intención principal. Lo que más me gustó fue enterarme de que la heridita (que no la burbuja, eso fue mucho antes) que tenía en la polla en el último mes de relación se ha c
onvertido en fimosis y que le tienen que operar. Por su hilo de voz me podía imaginar su típica cara de cordero degollado y eso me hacía sumamente feliz.Después de esta llamada, siguió insistiendo. Yo podría haber alargado esta situación pero decidí cortar por lo sano y decirle que me dejara en paz. Ahora me arrepiento porque pienso que podría haber sacado nueva información y plasmarla aquí para reírnos todos un rato.
Pero bueno, mañana me voy a París con AB a pasar unos días y seguro que vuelvo con nuevas historias.
En la foto, el relax que me pilló después de la llamada...

