lunes, 26 de abril de 2010

Hombre-rana

El tal Vik me ha salido rana. Hemos cortado, si se puede cortar cuando aún no eres nada. El sábado después de un "tenemos que hablar" llegamos a la conclusión de no vernos más y seguir con nuestras vidas.
Él quería seguir de por vida con el triste y aburrido modelo de "nos vemos un día, unas horas mejor dicho, a la semana y nos enviamos mails cada día", yo quería un poco más de espontaneidad y algún paso adelante. Él está extremadamente liado entre el doctorado y el trabajo, yo tengo mucho tiempo libre y una vida disoluta. Él es cuadradito, yo era cuadradita. Él es un pijo catalanista, yo una charnega humilde. Él está perdiendo pelo y yo cada día estoy más buena.
Antes de que se fuera para siempre intenté sacar provecho de aquella última quedada y le insinué que podríamos acabar de una forma placentera, ya me entendéis. Se negó porque no le parecía bien hacer eso después de aquella conversa tan profunda que acabábamos de tener. A mi, en cambio, me parecía un planazo. Al final, esto fue lo que más rabia me dio de todo. Eso y que ahora tendré que volver a ver Lost sola.